Congregatio Pro Clericis
 

Vaticano a 18 de abril de 2009

N. 2009 0556

 

Eminentísimos /Excelentísimos Ordinarios en sus Sedes

 

Eminencias / Excelencias Reverendísimas:

 

En fecha 30 de enero del presente año, esta Congregación ha recibido del Sumo Pontífice algunas facultades que, en esta Carta circular, se quieren presentar a todos los Ordinarios, a la luz de aquellos auténticos esfuerzos que garanticen su continuidad.

 

El vivo deseo de querer contribuir a la honra de la misión y la figura de los sacerdotes - quienes, en este tiempo de conocida secularización, soportan el cansancio de pensar y de actuar contracorriente por fidelidad a la propia identidad y misión -, y con la intención de caminar hacia el encuentro de aquellas necesidades de los Sucesores de los Apóstoles, en su cotidiano esfuerzo por conservar y promover la disciplina eclesiástica en beneficio de todo el Cuerpo eclesial, ha movido a esta Congregación a enviar la presente carta, que tiene por destinatarios todos los Eminentísimos y Excelentísimos Ordinarios.

 

El sacerdocio ministerial se enraíza en la sucesión apostólica y está dotado de una potestad sagrada,[1] que consiste en la facultad y en la responsabilidad de actuar en la persona de Cristo, Cabeza y Pastor.[2] En tal perspectiva "la dimensión misionaría del presbítero nace de su configuración sacramental a Cristo Cabeza; esa lleva en sí, como consecuencia, una adhesión cordial y total a aquella, que la tradición eclesial ha definido como la apostolica vivendi forma.

 

Esta consiste en la participación a una "vida nueva" espiritualmente intensa y en aquella a "nuevo estilo de vida", que ha sido inaugurado por el Señor Jesús y ha sido hecho propio por parte de los Apóstoles (...).